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Capítulo 4
2 diciembre, 2017|Sin Nombre

Capítulo 4

Capítulo 4

Gastán era un hombre frío y calculador, perseverancia fue el atributo que lo llevó a conseguir su cargo, vio oportuno presentar los nuevos hallazgos personalmente, nadie espera un descubrimiento trascendental. Entró a palacio de gobierno, escoltas armados lo guiaron por los pasillos, una vez que llegaron a la precedencia alcanzó a ver a una mujer, —el Presidente Fortín lo está esperando —dijo la mujer, los hombres armados se quedaron afuera.

Al entrar en la habitación Gastán vio el sinnúmero de regalos y reconocimientos en las paredes, los dos caminaron hasta llegar al escritorio junto a una gran puerta de madera, —tome asiento, el Presidente lo atenderá en pocos minutos —dijo la mujer señalando a la sala de espera. Gastan encontró cómodo uno de los sofás, su apresurada reunión fue organizada por Ginebra, pocos detalles fueron presentados, Fortín no sabía cuál era el motivo de esta intrusión.

Gastán esperó, en su mente se crearon distintos escenarios para la reunión, intentaba imaginar las frases justas para crear el mayor impacto, estaba seguro de que este sería el camino a la inmortalidad humana. Los minutos se alargaron en su espera, la puerta cerrada parecía enviar un mensaje, la mirada oculta de la secretaria no le hacía compañía, estaba solo, atrapado en el vacío, con sus manos llenas y nadie con quien negociar.

Fortín esperaba en la silla de su escritorio, disfrutaba el trinar de las aves en su jardín, el chapoteo del agua, desde su ventanal se podía apreciar una larga fuente, su extravagante diseño era de cien metros, el agua corría hacia el despacho presidencial, como un río que siempre regresaba. Trataba, pero no podía entender la visita de Gastán, ellos habían sido colegas en la revolución, ahora era solo una boca más a quien alimentar.

Gastán esperaba bajo el alto techo del cuarto, el palacio de gobierno era una magnifica construcción, cada detalle justificaba su creación, esperar en el sofá lo hacía sentir pequeño, el tiempo parecía detenerse entre tanto espacio. —El señor Presidente lo está esperando —dijo la mujer, el mensaje llegó con prisa a su cerebro, se levantó sin compostura, cuando se dio cuenta era demasiado tarde, trató de estirar las arrugas de su mejor traje y empezó a caminar.

La secretaria abrió la una de las puertas de madera al despacho presidencial, ella esperó, al pasar junto a la mujer Gastan hizo un gesto parecido a una sonrisa y sintió la puerta cerrarse a sus espaldas. —Gastán, bienvenido, a qué debo tu visita —dijo Fortín, giró su silla alejando su mirada del jardín— espero tengas algún resultado de ese desperdicio de recursos en el que se ha convertido el Instituto de Biotecnología —añadió.

Gastán camino hasta llegar al escritorio de Fortín, intento dejar atrás las observaciones, coloco su portafolios sobre el magnífico escritor presidencial, lo abrió para buscar sus documentos y reportes sobre la regeneración de tejidos. —Señor presidente, hemos encontramos el camino a la inmortalidad —dijo Gastán, presentó los documentos, Fortín se veía sorprendido, no estaba preparado para manejar este tipo de información.

—No tengo tiempo para estar analizando estos papeles —dijo Fortín, descartó los documentos con su mano derecha— exijo una explicación —añadió. Gastan tenía una meta en mente, incrementar el presupuesto del laboratorio era el primer paso, —Señor, si toma el tiempo para ver los resultados podrá notar que hemos logrado detener el proceso de envejecimiento en tejidos humanos, estamos listos para realizar nuevas pruebas —dijo Gastán.

Fortín se levantó de su silla, —por qué no fui informado con anterioridad —exigió, claramente molesto por la sorpresa, se quedó en espera de una respuesta que lo sitúe en el mando de la situación, los años de liderazgo crearon su debilidad. —Con su debido respeto señor, no lo quería importunar, estaba en espera de resultados concretos —dijo Gastán— en realidad he venido a solicitar su soporte, necesitamos recursos para continuar la investigación —finalizó.

Fue inevitable esconder su sonrisa, Fortín siempre quiso dejar su nombre en la historia, esta era la oportunidad para lograrlo, —Gastán, los recursos del estado están a tu disposición, comunícate con el ministro de economía y solicita lo que veas necesario —dijo Fortín en un tono casual. Gastán observó con curiosidad al presidente, —señor presidente, necesito más que recursos económicos para lograr nuestros objetivos —dijo.

Fortín no entendió el requisito, jamás pasó por su mente encontrarse en esta situación, Gastán sabía que en poco tiempo empezarían las pruebas, los recursos económicos acelerarían el proceso, ellos se encontraban al borde de lograr lo que nadie había logrado y algunos sacrificios eran necesarios. —Necesitamos realizar pruebas humanas —finalmente dijo Gastán, la habitación se quedó en silencio, los hombres se miraban fijamente.

Gastán se sorprendió de la reacción del presidente, —hablaré con algunos Generales y se te acreditarán los debidos niveles de acceso —dijo Fortín, ni por un instante dudo en la veracidad de la información, estaba ansioso por iniciar las pruebas, algo le decía es este era el paso a seguir, la única forma de lograr que la revolución continúe. —Espero estar notificado de cualquier resultado —dijo Fortín, miró fijamente Gastán, sus ojos amenazantes.

Conforme con los resultados Gastan se dispuso a retirarse, —gracias señor presidente, lo mantendré al tanto, —dijo Gastán, cerró el portafolios y se preparó para salir, los dos se veían satisfechos al estrechar sus manos y despedirse.

 
 

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Sebastián

Planeando improvisaciones

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